Mika – Hyperlove

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Seis años es mucho tiempo en el pop. Cuando MIKA publicó su último álbum en inglés en 2019, el mundo era muy distinto. Pero el provocador pop libanés-británico ha sabido aprovechar ese tiempo: se refugió en su piano, reclutó a algunas de las mentes más experimentales del pop y ahora regresa con ‘Hyperlove’, un álbum que suena como si se secuestrara una emisora de radio en Fire Island en el año 2126, tal como lo describió acertadamente el coproductor Nick Littlemore.

‘Hyperlove’ es el séptimo álbum de estudio de MIKA y su declaración artística más audaz desde su debut multiplatino de 2007. Tras años centrado en los mercados europeos, donde éxitos como ‘Elle Me Dit’ dominaron las listas francesas y sus apariciones televisivas como jurado en X Factor Italia y The Voice España lo mantuvieron en el foco, MIKA ha orquestado un regreso triunfal a sus raíces británicas. El álbum se publica junto a conciertos con entradas agotadas en el AO Arena de Mánchester y el OVO Arena Wembley de Londres, sus mayores actuaciones como cabeza de cartel hasta la fecha.

El origen del álbum es puro MIKA: composiciones al piano en flujo de conciencia que remiten a todo, desde el antiguo dios solar egipcio Ra hasta el cine homoerótico del director italiano Pier Paolo Pasolini. Al principio trabajó solo, siguiendo el enfoque libre del Royal College of Music, capturando lo que él llama la euforia en su forma más cruda. Estas demos de múltiples capas se enviaron después a Littlemore (Empire of the Sun, PNAU), quien las transformó utilizando únicamente sintetizadores analógicos vintage y equipo externo, sin permitir plugins digitales.

La filosofía de producción da frutos de inmediato. El tema de apertura y canción titular ‘Hyperlove’ establece el universo sonoro del álbum: cálidas texturas de sintetizadores analógicos chocan con la voz teatral de MIKA, creando una estética que se siente a la vez retro y futurista. El filo psicodélico que aporta Littlemore, quizá, como bromea MIKA, fruto de todos los psicodélicos consumidos, otorga a estas canciones una cualidad brillante, casi alucinógena.

El sencillo principal ‘Modern Times’ es el ejemplo perfecto de este enfoque. MIKA lo describe como un grito catedralicio por la fe y el espíritu, y efectivamente la canción se eleva con fervor religioso, construyendo su estribillo hasta alturas eufóricas mientras los sintetizadores vintage burbujean y giran por debajo. Es el tipo de tema que recuerda a los primeros éxitos de MIKA como ‘Grace Kelly’ por su teatralidad desvergonzada, pero que se siente emocionalmente más maduro, luchando con el tiempo, la mortalidad y el significado.

A lo largo de ‘Hyperlove’, MIKA explora lo que él llama la electricidad entre el positivo y el negativo de una carga, la tensión entre nuestro mundo cada vez más digital y la fragilidad de la emoción humana. Este tema se manifiesta de forma hermosa en canciones como ‘Science Fiction Lover’ y ‘Spinning Out’, donde la precisión robótica se encuentra con una vulnerabilidad profundamente humana. Las decisiones de producción refuerzan esta dicotomía: cada sonido está creado con equipo analógico vintage, pero el efecto global resulta completamente contemporáneo.

Añadiendo una dimensión cinematográfica inesperada, el director de culto John Waters, el propio papa del trash, aporta una narración seca en varios interludios hablados. La inconfundible voz de Waters eleva las ambiciones conceptuales del álbum, resultando a la vez natural y subversiva. Cuando supuestamente le dijo a MIKA y a su equipo que eran chicos extraños, fue el mayor cumplido imaginable.

El cierre del álbum, ‘Immortal Love’, funciona quizá como su clímax emocional. Inspirada en parte por el golden retriever de 15 años de MIKA, la canción irradia calidez y nostalgia sin perder el espíritu aventurero del disco. El estribillo, ‘It’s just immortal love / There’s just immortal love / We are immortal love’, alcanza de inmediato estatus de clásico y se suma a las obras maestras de tempo medio de MIKA como ‘Relax, Take It Easy’ y ‘Rain’. Es el tipo de canción que se siente atemporal pese a haber sido grabada íntegramente con máquinas de décadas pasadas.

Las 15 pistas del álbum, incluidos interludios juguetones, fluyen con facilidad y atraen al oyente al mundo caleidoscópico de MIKA sin exceder su bienvenida. Canciones como ‘Excuses for Love’, ‘Dreams’ y ‘Nicotine’ muestran el don de MIKA para la melodía, esa cualidad trascendente que lo convirtió en estrella hace casi dos décadas. Las colaboraciones de escritura con Renaud Rebillaud, Matthieu Jomphe, que ha trabajado con Madonna y Ariana Grande, y Amy Wadge, coautora de ‘Thinking Out Loud’ de Ed Sheeran, aportan texturas variadas sin diluir la visión singular de MIKA.

Si hay una crítica posible, es que las tendencias maximalistas de MIKA a veces amenazan con resultar abrumadoras. Algunas canciones podrían beneficiarse de más espacio para respirar en medio de la abundancia sonora. Pero esto es también lo que hace único a MIKA en una era de pop contenido y optimizado para algoritmos, su negativa a jugar sobre seguro, su compromiso con el exceso como declaración artística.

‘Hyperlove’ triunfa porque abraza los contrastes. Es profundamente personal pero universalmente resonante, cuidadosamente elaborado pero con sensación de espontaneidad, anclado en tecnología vintage pero completamente moderno en su sonido. MIKA siempre ha sido el soñador más peligroso del pop, y este álbum demuestra que su imaginación sigue tan viva como siempre. Para los fans que han seguido su trayectoria desde que ‘Grace Kelly’ dominó la radio en 2007, ‘Hyperlove’ se siente como volver a casa. Para los recién llegados, es una clase magistral de cómo el pop puede ser intelectualmente ambicioso y una pura liberación emocional.

En 2026, cuando el pop se inclina cada vez más hacia una frialdad contenida y la precisión algorítmica, MIKA ofrece una visión alternativa: audaz, sincera, teatral y sin concesiones. ‘Hyperlove’ no es solo un regreso, es una declaración de que el pop todavía tiene espacio para soñadores maximalistas que se niegan a ser encasillados o, como diría MIKA, a sentarse en la caja. El renacimiento analógico tiene un nuevo campeón, y le queda perfecto. (8/10) (Republic Records)

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