Un álbum debut es siempre un momento en el que una banda tiene que demostrar su valía. Para Hex Divided ese momento llega con «Hex Divided I», un disco que se publica a principios de julio y en el que el rock progresivo, las influencias alternativas y las guitarras pesadas se encuentran. El grupo no elige una presentación segura, sino que presenta un álbum que busca constantemente la tensión entre la melodía y la complejidad. Con ello, la banda deja claro desde el principio que prefiere seguir su propio camino en lugar de fórmulas existentes.
Desde los primeros minutos queda claro que Hex Divided da mucha importancia a la dinámica. Las guitarras alternan con fluidez entre riffs afilados y pasajes más atmosféricos, mientras que la sección rítmica mantiene las composiciones en movimiento constante. La voz actúa como punto de anclaje. Suena convincente sin volverse excesivamente dramática y consigue sostener tanto los momentos potentes como los más contenidos.
Las canciones suelen construirse de forma gradual, dando tiempo al oyente para descubrir las distintas capas de la música. Mientras muchas bandas modernas de rock progresivo tienden a centrarse en la demostración técnica, Hex Divided apuesta más por la atmósfera. Esto hace que las composiciones largas nunca resulten pesadas. La melodía sigue siendo más importante que la virtuosidad.
Aun así el álbum también contiene momentos en los que la ambición supera ligeramente a la banda. Algunas transiciones resultan algo bruscas y no todos los giros musicales tienen el mismo impacto. En ocasiones parece que el grupo quiere incluir demasiadas ideas en una sola canción, lo que provoca una pérdida temporal de coherencia. Sin embargo, son detalles propios de un primer trabajo completo y apenas afectan a la impresión general.
Las canciones más sólidas son aquellas en las que la banda encuentra el equilibrio entre accesibilidad y experimentación. En esos momentos los estribillos pegadizos se combinan con arreglos complejos que revelan nuevos detalles tras varias escuchas. Es precisamente esta combinación la que hace que «Hex Divided I» resulte interesante tanto para los aficionados al rock alternativo como al rock progresivo.
La producción refuerza muy bien este carácter. Los instrumentos tienen suficiente espacio sin sonar clínicos y la mezcla mantiene un tono cálido y orgánico. De este modo la energía de la banda se conserva mientras los detalles más sutiles siguen siendo audibles. El álbum transmite la sensación de una banda capturada en directo en el estudio sin perder su espontaneidad.
Como debut «Hex Divided I» convence claramente. La banda muestra valentía, escribe melodías sólidas y demuestra que la técnica solo tiene sentido cuando sirve a la canción. No todo está completamente desarrollado todavía, pero precisamente eso le da a este debut un aire fresco. Hex Divided da un primer paso que invita a querer escuchar lo que vendrá después. (8/10) (Independent)
