Hay canciones que reconoces inmediatamente desde el primer segundo de sonido, incluso antes de que se haya tocado una sola nota. El tartamudeo de «n n n n nineteen» de Paul Hardcastle es uno de esos momentos. Un simple tartamudeo, surgido de una limitación técnica de un sampler de los primeros tiempos, se convirtió en una de las frases iniciales más reconocibles de la historia del pop. Detrás de ese tartamudeo se esconde una historia sobre la guerra, la tecnología y el azar que es mucho más grande que los tres minutos que dura la canción. Esta es la historia de un músico británico que con un documental, un sampler y un buen sentido del ritmo conquistó en 1985 las listas de éxitos de casi todo el mundo.
Paul Hardcastle
Paul Louis Hardcastle nació el 10 de diciembre de 1957 en Kensington, Londres. Creció en un entorno musical y desarrolló desde muy temprano una fascinación por los sonidos y ritmos electrónicos, algo que en los años setenta todavía era una actividad de nicho. Sus primeros pasos en la industria musical los dio en 1981 como teclista de la banda británica de soul Direct Drive. Poco después, en 1982, se marchó junto al cantante Derek Green para formar un nuevo dúo bajo el nombre de First Light. Ese proyecto produjo algunos éxitos modestos en las listas británicas, pero solo duró dos años antes de separarse.
Tras la ruptura, Hardcastle optó por una carrera en solitario. Su primer paso en esa dirección fue una versión de una canción del dúo estadounidense de electrofunk D Train, un disco que le había impresionado profundamente en un club por su energía y producción. Esa dirección de synth-funk resultó ser un acierto de oro. Su quinto sencillo como solista le proporcionó el salto internacional: la canción alcanzó el segundo puesto en la lista de dance estadounidense y vendió más de medio millón de ejemplares en vinilo de doce pulgadas. Ese logro llamó la atención de la discográfica Chrysalis, donde un joven hombre de A&R buscaba nuevos talentos electrónicos. Ese encuentro acabaría conduciendo a la canción que hizo mundialmente famoso a Hardcastle.
Hardcastle siguió activo en la música después de su gran éxito, como productor, remezclador y posteriormente también como presentador de radio. Se casó en 1985 y tuvo tres hijos, dos de los cuales más tarde entraron ellos mismos en la industria musical como productor y cantante.
19
La inspiración para «19» surgió después de que Hardcastle grabara una noche en una cinta de vídeo un documental de televisión estadounidense. El documental trataba sobre las consecuencias del trastorno de estrés postraumático entre los veteranos de Vietnam y contenía imágenes de archivo, fragmentos de noticias y la voz de un conocido narrador estadounidense. Hardcastle tomó muestras de esa voz e incorporó fragmentos del documental a un ritmo electrónico, inspirado en las primeras producciones de hip hop con la caja de ritmos que habían causado furor a comienzos de los años ochenta.
El título hace referencia a la afirmación del documental de que la edad media de un soldado estadounidense de combate en Vietnam era de diecinueve años, frente a los veintiséis años durante la Segunda Guerra Mundial. Esa afirmación fue posteriormente puesta en duda por los historiadores, pero en aquel momento la canción sí dio a la guerra un rostro impactante y humano, en una época en la que la música electrónica de baile rara vez transmitía un mensaje político.
El resultado cayó como una bomba. «19» alcanzó el primer puesto de la lista británica y permaneció allí durante cinco semanas. La canción también llegó al número uno en numerosos otros países, entre ellos Alemania, Suecia y los Países Bajos. En Estados Unidos, el disco llegó al puesto quince de las listas de pop, mientras que sí encabezó la lista de dance. Para aumentar aún más el éxito internacional, Hardcastle hizo grabar versiones especiales en las que conocidos presentadores de noticias de Francia, España, Alemania y Japón pronunciaban el texto hablado en su propio idioma. En parte gracias a ello, «19» se convirtió en el sencillo más vendido de 1985 en trece países, un logro que fue galardonado con un prestigioso premio musical al sencillo más vendido de ese año.
Musicalmente, «19» encaja perfectamente en el clima electrónico de 1985, un año en el que los sintetizadores y las cajas de ritmos dominaban las listas de éxitos. Mientras bandas como Depeche Mode, Yazoo y Bronski Beat exploraban el lado más oscuro y melancólico del synthpop y Gary Numan había popularizado la variante fría y robótica, Hardcastle optó por un sonido electro más alegre y orientado al baile, con influencias del hip hop estadounidense temprano. Al mismo tiempo, 1985 también fue el año en que la música house comenzó a surgir en Chicago y Detroit, situando a «19» exactamente en el punto de inflexión entre el new wave, el electro y los primeros precursores del house.
El éxito no estuvo exento de controversia. Un conocido músico británico de rock progresivo consideró que una línea melódica de «19» se parecía mucho a un pasaje de su famoso álbum conceptual de los años setenta. Se llegó a un acuerdo y su nombre fue añadido posteriormente a los créditos de la canción. También la cadena de televisión estadounidense de la que procedía el documental acudió a los tribunales porque las muestras se habían utilizado sin permiso.
The Commentators
La prueba más popular de lo grande que era «19» en Gran Bretaña en aquella época llegó en forma de una parodia. Ese mismo año, 1985, el imitador y cómico británico Rory Bremner, actuando bajo el nombre único de The Commentators, grabó una canción titulada «N N Nineteen Not Out». Musicalmente era una versión prácticamente idéntica de «19», pero la letra se transformó por completo en una historia de cricket. Bremner imitaba a conocidos comentaristas británicos de cricket que informaban con creciente desesperación sobre las débiles actuaciones inglesas durante la serie de pruebas de 1984 contra las Indias Occidentales, en la que el capitán inglés obtuvo una media de diecinueve carreras.
Lo extraordinario de esta versión es que el propio Hardcastle estuvo estrechamente involucrado. Aunque su discográfica le desaconsejó participar en una parodia de su propio gran éxito, colaboró en la composición de la canción e incluso actuó como productor. La versión se convirtió por sí misma en un éxito y alcanzó el puesto trece en la lista británica, donde permaneció durante siete semanas. Es un ejemplo poco frecuente de un artista que permite que su propio mayor éxito sea parodiado y participa activamente en ello, lo que dice mucho sobre la manera en que «19» ya era considerado en aquella época un fenómeno cultural y no solo un sencillo de éxito.
Paul Hardcastle
«19» apareció como el primer sencillo del álbum homónimo de Hardcastle, su cuarto álbum de estudio, publicado en 1985 por Chrysalis Records. El álbum contenía, además del tema principal, otros temas electrónicos producidos por Hardcastle, entre ellos el posterior sencillo «Just for Money». Un aspecto llamativo del álbum es la serie de colaboraciones de invitados: además de cantantes femeninas y coristas, también participaron actores de renombre grabando fragmentos de voz hablada para diferentes temas, una técnica que Hardcastle también había aplicado en «19» con la voz del documental utilizada como muestra.
El álbum alcanzó en el Reino Unido un modesto puesto cincuenta y tres en la lista de álbumes, lo que contrasta fuertemente con el enorme éxito del sencillo. No era algo inusual para la época: muchas producciones de synthpop y electro de mediados de los años ochenta se apoyaban principalmente en la fuerza de un sencillo excepcional, mientras que el álbum correspondiente tenía menos aceptación entre el gran público. Aun así, el álbum confirmó el estatus de Hardcastle como un productor versátil que iba más allá de crear un solo éxito, y sentó las bases para su posterior trabajo como remezclador y compositor, entre otras cosas, para cine y televisión.
Rain Forest
Incluso antes de que «19» conquistara el mundo, Hardcastle ya había conseguido un éxito considerable con el sencillo «Rain Forest». Esa canción, construida en torno a la misma estética de synth-funk que caracterizaría su obra posterior, alcanzó el segundo puesto en la lista de dance estadounidense y vendió más de medio millón de ejemplares en vinilo de doce pulgadas, en aquella época el formato preferido de los clubes y los DJ. Mientras que «19» se apoyaba principalmente en muestras habladas y un mensaje político, «Rain Forest» giraba en torno a un sonido rítmico y estratificado de sintetizadores que debía evocar la atmósfera de una selva tropical.
Fue precisamente esta canción la que puso a Hardcastle en el radar de la discográfica que finalmente lo contrataría y que abrió el camino hacia «19». Sin el éxito de «Rain Forest» en la escena de clubes estadounidense, es cuestionable si Hardcastle habría tenido alguna vez la oportunidad de publicar su proyecto sobre Vietnam en un gran sello discográfico. La canción también demuestra que Hardcastle ya había desarrollado una firma reconocible antes de su éxito mundial: ritmos electrónicos precisos, partes de sintetizador estratificadas y un sentido de la melodía que iba más allá de la pista de baile media de aquella época.
Cuarenta años después de su lanzamiento, «19» sigue sonando como una cápsula del tiempo de 1985, pero una que ha conservado una sorprendente actualidad. La combinación de palabra hablada, sampling y un tema de fuerte carga social fue revolucionaria en aquella época y posteriormente sería imitada por innumerables artistas de géneros muy diversos. El propio Hardcastle ha vuelto a publicar la canción a lo largo de los años en nuevas mezclas, incluidas reediciones que, décadas después de su lanzamiento, todavía encuentran su camino hacia nuevas generaciones de oyentes.
Lo que finalmente hace tan especial a «19» es que nunca se trató únicamente de la tecnología. La voz entrecortada, los sintetizadores fríos y los fragmentos del documental servían a un propósito mayor: contar una historia humana sobre jóvenes soldados que fueron enviados demasiado pronto al frente. Que una pista de baile con un mensaje tan duro pudiera encabezar las listas de éxitos de todo el mundo dice mucho sobre el poder de la música pop para hacer accesibles temas difíciles sin perder su gravedad. Es precisamente esa combinación de innovación, azar y significado la que convierte a «19» en una joya perdurable de la historia de la música pop.
