Perlas del pop: La historia detrás de Los Bravos – «Black Is Black»

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Hay canciones que suenan tan evidentes que casi se olvida lo improbable que fue en realidad su origen. «Black Is Black» es una de esas canciones. Fue grabada en 1966 por un grupo de jóvenes músicos españoles con un cantante alemán, escrita por tres compositores británicos relativamente desconocidos y producida en Londres por un hombre que hasta entonces había trabajado principalmente entre bastidores. El resultado fue uno de los mayores éxitos internacionales de aquel año y la primera vez que una banda de rock española triunfaba en todo el mundo. La historia detrás de esta canción habla del azar, la ambición y una época en la que la música pop comenzó a cruzar fronteras que antes parecían inimaginables.

Los Bravos

Los Bravos se formó en 1965 en Madrid a partir de la fusión de dos formaciones existentes, Los Sonor y el grupo Mike and the Runaways. Cuatro miembros, el bajista Miguel Vicens Danus, el guitarrista Tony Martinez, el organista Manuel Fernandez y el batería Pablo Sanllehi, ya habían tocado juntos anteriormente en Los Sonor. Lo que hacía especial a la nueva banda era la llegada del cantante Michael Kogel, un cantante nacido en Alemania que más tarde sería conocido con el nombre artístico de Mike Kennedy. Su voz tenía un sonido internacional poco habitual en la escena musical española, y junto con el resto de la banda decidió conscientemente cantar en inglés para triunfar fuera de España.

Fue una decisión audaz. A principios de los años sesenta, casi todos los grupos de pop españoles cantaban en español y su alcance se limitaba a la península ibérica y Latinoamérica. Los Bravos eligió un camino diferente. Después de firmar con la filial española de Decca Records, la banda viajó a Inglaterra para trabajar con el productor Ivor Raymonde, alguien que ya había adquirido experiencia con artistas como Marty Wilde, Billy Fury y Dave Berry. Esa colaboración demostraría ser la clave del éxito que siguió.

Black Is Black

«Black Is Black» fue escrita por el equipo británico de compositores Michelle Grainger, Tony Hayes y Steve Wadey y apareció en 1966 como el sencillo de debut de Los Bravos para Decca. La canción alcanzó el segundo puesto en el Reino Unido, el cuarto en Estados Unidos e incluso el primero en Canadá. En su propio país, el éxito fue aún mayor, ya que la canción encabezó la lista de éxitos española desde noviembre de 1966 hasta finales de enero de 1967. Con ello, Los Bravos se convirtió en la primera banda de rock española con un éxito internacional, algo que en aquella época se consideraba casi un pequeño milagro.

Además, el éxito comercial no llegó de inmediato. En Estados Unidos, la canción apareció por primera vez en el Billboard Hot 100 en agosto de 1966, en el modesto puesto número cien, para después subir de forma constante hasta la cuarta posición. Ese éxito gradual encaja con la imagen de un disco que inicialmente tuvo que hacerse un hueco en la radio estadounidense, pero que, una vez que fue aceptado, ya no pudo detenerse.

La comparación con otra música de aquel periodo dice mucho sobre lo extraordinario que fue aquello. 1966 fue el año de la invasión británica en su máxima expresión, con bandas como The Rolling Stones, The Beatles y The Kinks dominando las listas. Casualmente, The Rolling Stones publicaron ese mismo año una canción con un título similar, «Paint It Black», que finalmente se convirtió incluso en un éxito mayor. El hecho de que Los Bravos, una banda de un país sin una tradición rockera significativa, pudiera hacerse un hueco entre aquellos nombres anglosajones consolidados subraya lo excepcional de su irrupción.

La voz de Kogel se comparaba a menudo en aquella época con la del cantante estadounidense Gene Pitney, y el parecido era tan grande que algunos oyentes pensaban entonces que «Black Is Black» era en realidad un disco de Pitney. La combinación de una melodía cautivadora, un arreglo ajustado y un cantante con una voz única y de sonido internacional resultó ser una fórmula de oro. La canción vendió más de un millón de copias en todo el mundo y permaneció durante semanas en las listas de varios países.

Belle Epoque

Once años después del original, «Black Is Black» tuvo una sorprendente segunda vida, esta vez en manos del trío femenino francés Belle Epoque. El grupo, formado por la cantante Evelyne Lenton y dos coristas, publicó en 1977 una versión disco de la canción que encajó sorprendentemente bien con los gustos de aquel momento. La ola disco estaba en pleno auge y el arreglo ajustado y bailable de Belle Epoque dio a la composición un aspecto completamente nuevo.

Lo que hace especialmente notable esta versión es que la versión de Belle Epoque alcanzó exactamente la misma posición que el original de Los Bravos, concretamente el segundo puesto en la lista británica, y eso once años después. La versión disco también fue un éxito en varios países europeos y demostró lo flexible que era la composición. Mientras que el original se apoyaba en guitarras y un ritmo marcado de la era beat, la canción fue transformada en su versión disco en un tema destinado a llenar las pistas de baile, con cuerdas y una línea de bajo potente.

La versión apareció en el álbum de debut de Belle Epoque, titulado «Miss Broadway», que salió en 1977. Curiosamente, «Black Is Black» apareció incluso tres veces en ese álbum, como parte de un medley disco más largo en la segunda cara del disco. Es un buen ejemplo de cómo una melodía fuerte puede adaptarse a los gustos de una nueva generación de oyentes, y de cómo un productor puede apreciar tanto una composición que quiera hacerla reaparecer varias veces dentro del mismo álbum.

Black Is Black

El álbum de debut homónimo de Los Bravos también apareció en 1966 y fue publicado en diferentes países a través de distintos sellos discográficos, Columbia en España, Decca en el Reino Unido y Press Records en Estados Unidos. La lista de canciones difería ligeramente entre las ediciones española y británica, por un lado, y la edición estadounidense, por otro, algo bastante habitual en aquella época cuando las compañías discográficas confeccionaban los lanzamientos internacionales según sus propios criterios.

El álbum contenía, naturalmente, el tema que hizo famosa a la banda en todo el mundo, pero también ofrecía una buena imagen de los orígenes del grupo, con influencias de la música beat británica de aquellos años mezcladas con un toque propio ligeramente mediterráneo. En Estados Unidos, el álbum alcanzó el puesto noventa y tres en la lista de álbumes de Billboard, un logro notable para un disco de debut de una banda que hasta poco antes había sido prácticamente desconocida fuera de España.

Bring a Little Lovin’

Mientras que «Black Is Black» fue el gran éxito, «Bring a Little Lovin'» dos años después resultó ser una de las pocas canciones con las que Los Bravos todavía causó cierta impresión a nivel internacional. La canción fue escrita por Harry Vanda y George Young de la banda australiana The Easybeats y apareció en abril de 1968. Alcanzó el puesto cincuenta y uno en la lista estadounidense y el segundo puesto en España.

El año 1968 fue para la banda un periodo de gran tristeza. El organista Manuel Fernandez perdió a su esposa en un accidente de coche, una tragedia que acabaría siendo mortal para él varias semanas después. Poco después, el cantante Kogel abandonó el grupo para iniciar una carrera en solitario bajo el nombre de Mike Kennedy, lo que marcó el final de la formación clásica de Los Bravos. A pesar de este difícil periodo, «Bring a Little Lovin'» tuvo décadas después una segunda vida, cuando la canción apareció de forma destacada en la película Once Upon a Time in Hollywood de Quentin Tarantino, dando a conocer la banda a una nueva generación de oyentes.

Los Bravos demostró que un grupo español, cantando en inglés, podía competir en las mismas listas que los grandes nombres británicos y estadounidenses de aquella época. La canción además sobrevivió a su propia época, tuvo una segunda vida en las pistas de baile gracias a Belle Epoque, e incluso volvió a publicarse en 1986 como un remix dance independiente. Pocas canciones pop de los años sesenta pueden decir que han encontrado su camino hasta las listas de éxitos de tantas maneras diferentes y en tantas décadas distintas.

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